Para cafeterías y restaurantes
Que sigan saliendo los platos.
Conoce los ingredientes antes de que empiece el servicio.
- Organizar ingredientes por almacén.
- Actualizar lo que consume la preparación.
- Ver qué reponer después.
Conoce el estante antes de escribir el pedido.
Una cafetería o restaurante puede tener los ingredientes en el almacén seco, los envases bajo la barra y los productos de limpieza en otro armario, todo ello usado por personas distintas a lo largo del día. Cuando llega el siguiente pedido, recordar qué queda se convierte en una tarea en sí misma. Tana te ayuda a mantener un registro práctico de artículos y cantidades por almacén, para que una conversación sobre reposición empiece con lo contado en vez de con la memoria tras un servicio intenso.
Crea almacenes que reflejen tu cocina y tu sala: un estante de secos, un frigorífico, un mueble de envases para llevar o un armario de limpieza. Nombra los artículos con claridad y distingue los productos que necesitan conteos separados. Las fotos ayudan a los compañeros nuevos a reconocer el paquete correcto. Elige una unidad de conteo sensata para cada artículo y mantenla; una bolsa cerrada y una ración no deberían compartir un número sin explicación. El registro es más fácil de mantener cuando sigue la forma en que tu equipo maneja realmente el stock.
Actualiza cantidades cuando se guardan las entregas y cuando se usan ingredientes o material. Si el equipo no puede registrar cada cambio durante el servicio, acordad un momento realista de revisión y cuadrad el registro con el estante. Pon umbrales en los artículos que se reponen con regularidad para destacar totales bajos. Después comprueba las cantidades reales, las reservas próximas y la carta prevista antes de decidir qué pedir. Tana aporta los números contados a esa conversación; el pedido lo escribes tú.
Empieza por una zona manejable: vasos para llevar, secos o el armario de limpieza. Busca artículos, etiqueta los almacenes con códigos QR y exporta un CSV filtrado para un recuento. Lo que Tana guarda es el propio estante: el artículo, el número y el armario o frigorífico del que salió. El objetivo es un hábito diario que tu equipo pueda sostener, dando a quien escribe el siguiente pedido un punto de partida más claro y dejando menos preguntas de material por resolver en medio del servicio.