Para clínicas dentales

Ten cada sillón preparado.

Los pequeños imprescindibles, siempre a la vista.

  • Agrupar material por gabinete.
  • Actualizar cantidades tras el uso.
  • Poner un aviso suave de stock bajo.

Pequeños imprescindibles, preparados con cuidado.

El trabajo diario de una clínica dental depende de que muchos artículos pequeños estén en su sitio. Guantes, baberos, vasos desechables y productos de limpieza se reparten entre gabinetes y un armario central. La reposición ocurre a menudo en los huecos entre citas, cuando nadie tiene mucho tiempo para buscar. Tana ayuda al equipo a mantener un registro comprensible de los consumibles corrientes, para que comprobar lo disponible forme parte de preparar el gabinete y no de una conversación que se repite cada vez.

Organiza los artículos en torno a los almacenes que tu personal reconoce: el mueble junto al sillón, la zona de preparación y el estante principal. Usa nombres que distingan tamaños y envases, y adjunta fotos cuando faciliten identificar un artículo. Registra cada cantidad donde realmente está. El total de un artículo ayuda a la revisión general, mientras que el detalle de almacenes muestra si el material está cerca del sillón o todavía en la trastienda esperando a que lo traigan.

Actualiza cantidades cuando llega y cuando se consume. Una convención compartida importa aquí: si una persona cuenta cajas y otra cuenta piezas, los números se vuelven difíciles de creer. Pon umbrales en los artículos que tu equipo repone de forma habitual y toma el aviso como motivo para mirar los estantes. Refleja el total registrado en todos los almacenes, así que las comprobaciones por gabinete siguen formando parte de la preparación. Las decisiones de pedido y la cantidad adecuada a mantener siguen siendo de la clínica.

Empieza por un grupo manejable de consumibles diarios y revísalo en un recuento habitual. Busca artículos, usa las etiquetas QR de los almacenes y exporta un CSV filtrado si una lista escrita ayuda al equipo. Tana se ciñe a un alcance pequeño y claro: los consumibles corrientes, la cantidad contada y el almacén al que pertenece cada uno. Su papel es sencillo: dar a quienes preparan cada espacio de tratamiento una vista compartida del material que hace posible esa preparación.